FELIZ DÍA DEL PADRE! KI’IMAK O’OLAL TU K’IINIL TAATATSIL!

FELIZ DÍA DEL PADRE!  KI’IMAK O’OLAL TU K’IINIL TAATATSIL!
Felicidades a los padres buenos que enseñan con paciencia y abrazan con ternura cuando la vida duele.
 
A esos padres hechos con esa extraña alquimia que convierte el esfuerzo en pan y la preocupación en amor que se entrega a cada hijo, todos los días.
 
Gracias a mi padre, mi ceiba inmortal, que me hizo sentir tan protegida y amada que un día se fue, pero que sigue estando; que habita en mis palabras, en mis gestos, en mis sueños; que acompaña siempre a mi jaguar, mi sol de la noche, para que nunca me rinda, para que no pierda la dignidad, el valor y la fuerza para luchar por nuestros pueblos.
 
Cuando en mis recorridos los campesinos, los humildes, hablan de ti, papá, no puedo evitar bañarme de orgullo. Dejaste huella.
 
Papá, tu vida está hecha de hondas heridas: el asesinato de tu padre, la orfandad total, la incertidumbre, la enfermedad que llegó por asalto y te sumergió en las oscuras profundidades del cenote. Y tú jamás te quebraste.
 
No conocí en ti ni el rencor ni la amargura… Nos dejaste para siempre tu valiente corazón lleno de luz, que sigue iluminando nuestras vidas.
 
Papás buenos y amorosos de mi tierra, que son muchos, bendecidos sean.
 
In yáabilme’ex. Les amo.