Uno imaginaría que el Día de Muertos es una celebración para el llanto y el duelo; sin embargo, lo hemos convertido en una fiesta, porque no venimos a recordar ausencias, venimos a levantarle un altar a la memoria eterna de los que amamos

Uno imaginaría que el Día de Muertos es una celebración para el llanto y el duelo; sin embargo, lo hemos convertido en una fiesta, porque no venimos a recordar ausencias, venimos a levantarle un altar a la memoria eterna de los que amamos
Uno imaginaría que el Día de Muertos es una celebración para el llanto y el duelo; sin embargo, lo hemos convertido en una fiesta, porque no venimos a recordar ausencias, venimos a levantarle un altar a la memoria eterna de los que amamos.
 
Hoy me tocó entregar los premios del Concurso de Altares del Palacio de Gobierno, con un jurado de lujo conformado por antropólogos del Centro INAH-Campeche.
 
El primer lugar fue para el Tercer Piso; segundo, para el Cuarto Piso; y tercero, para el Primer Piso.
Reconocimos al valioso personal con cariño, como una manera de mantener vivas las bellísimas tradiciones de nuestra cultura maya.