Hoy me reuní con mis hermanos guerreros del 97, mi segunda gran familia, a quienes les debo tanto porque son ejemplo de perseverancia, de fuerza y de que los sueños no son imposibles.
Son un grupo de campechanos que ha dejado huella en la historia de la resistencia social en Campeche, han luchado incansablemente por la justicia y el progreso del estado.
Es tan lindo ver a sus hijos, esos solecitos que hace 27 años los acompañaban y que hoy están aquí ya como jóvenes valientes y fieles a este gran proyecto de transformación.
Qué amor, vibra con la que me reciben. Mi lealtad y cariño siempre con ustedes!